25 julio 2009

Ruta 5: Como pez en el agua...

El punto de partida de esta ruta es la C/Pez. Reconozco que esta zona de Madrid la he descubierto hace poco...mi primer contacto fue en El Palentino hace ya algunos años, haciendo tiempo para entrar en el Alfil a ver "Los mejores sketches de Monty Python". Asombrada me quedé con su sabor a pueblo, su relativa tranquilidad tan diferente a la cercana y masificada Gran Vía (lo que es de agradecer). Y encantada me quedé con el bar citado "tan de barrio" y tan auténtico, del que más tarde me enteré fue inmortalizado por los Siniestro Total y Manu Chao.
Entre Noviciado-Tribunal-Gran Vía hay sitios míticos e indispensables para el tapeo, esta ruta pasa por algunos de estos locales emblemáticos que he ido descubriendo poco a poco. El Palentino lo he dejado fuera, lo veo yo más para copas -que están a 3- y para sorprender a algún amigo/a demasiado apegado al centro más conocido de Madrid o demasiado dependiente de la Pza.Dos de Mayo...y es que hay Madrid un hervidero de sitios asombrosos. Empecemos. Premisa de ruta: Ribera del Duero+cosas ricas.
1.- El Pez Gordo. C/Pez 6. Copita Ribera 2€. Excelente salmorejo con picadillo de jamón, huevo duro pimiento y cebollita (6,50€) compitiendo en fama con el de La Ardosa. Local acogedor, con encanto malasañero y camareros muy simpáticos atentos. Es uno de los locales más frecuentados de la zona, por lo que suele ser difícil coger mesa. Y si hay suerte, es para quedarse largo rato...
2.- Casa Julio. C/Madera 37. Copa Ribera 2,50€. A esta taberna se la conoce también como “el Bar de U2” porque hace algunos años fue el escenario de una sesión de fotos de los irlandeses. El local desde entonces ha sido reformado notablemente sin dejar de servir croquetas en ningún momento y sin perder pizca de su encanto. Madre mía qué croquetas. Tamaño entre pelota de tenis y pelota de ping pong, de bechamel compacta y gran sabor (no saben a masa, saben al ingrediente que lleve…sobre todo las de jamón), estas croquetas se sitúan en el ránking de las mejores de Madrid. Se puede pedir ración entera o ½ (12-6 unidades) por 8 y 4€, las sirven variadas. Lo más impresionante es ver cómo se queda pegada la croqueta al tenedor cuando intentas partirla por la mitad, entran ganas de pedir y pedir raciones sólo para notar este efecto. El ambiente del local es otro punto a destacar, mucha gente joven, algún hippie y mucho buen rollo.
3.- La Dominga. C/ Espíritu Santo 15. Copa Ribera 2€. Me fijé en este sitio porque en la pizarrita de la entrada ponía “pinchos” y este es un reclamo al que no puedo resistirme. El local tiene dos zonas diferenciadas, las mesas de enfrente de la barra y el comedor al fondo, ambas decoradas con mucho gusto y marcado estilo rústico. Me han comentado que el secreto ibérico es uno de sus platos fuertes pero lamentablemente no puedo opinar al respecto. Sólo decir que por el tipo de local me parece el sitio perfecto para una tranquila cena romántica. Y sobre los pinchos, me quedo con la “Fajita de Pollo”… sencillamente indescriptible y muy recomendable.
4.- Taberna La Copla. C/ Jesús del Valle 1. Copa ribera 1,75€. Sitio con solera lleno de fotos de estrellas de la copla, ideal para llevar amigos de fuera de España que estén en Madrid. Al parecer el local era antiguamente una bodega, y desde luego que tiene todo el encanto de negocio antiguo. Destacan los originales nombres de los canapés (desde 1,75€) y las tortillas. La música de fondo, copla por supuesto, es quizás lo menos bueno del sitio y no por el género en cuestión ni el volumen, sino porque al pincha le da por un disco, o casette vete tú a saber, y te pasas la velada entera escuchando a Rocío Jurado, por poner un ejemplo.

Para ver el mapa de ruta pincha aquí.

20 julio 2009

Bon Odori 2009

Ayer estuve en una verbena muy especial organizada por la Asociación de la Comunidad Japonesa en Madrid. El Bon Odori es una especie de festival de bailes tradicionales japoneses, donde también tiene cierto protagonismo la gastronómia. Fue casi casi como estar en Japón sino fuera porque había más españoles que japoneses, todos con una llamativa avidez gastronómica.
 
Kimono de verano
Karee biifu (ternera al curry, típica de Ginza)
 
Koori Ichigo (granizado de fresa)

Futomaki


15 junio 2009

Ruta de la Tapa 2009

Hoy ha comenzado la "Ruta del Tapeo" de Mahou. Ya no hace falta que busque una excusa para ir a merendar unos pinchos, ya tengo una razón. Lo de ser "mahouista practicante" es lo de menos.

Aunque la promoción no es que abarate en demasía la merienda (botellín+tapa 3€), teniendo en cuenta cómo están los precios últimamente, y el hecho de que 31 establecimientos -algunos de ellos míticos, como Lhardy- hayan pensado un pincho para ofertarlo ex profeso, ya es algo a tener en cuenta. Si además uno echa un ojo al catálgo de especialidades y se pone a sopesar , puede llegar una rápida conclusión como a la que yo he llegado: qué diantres hago hoy a las 21:55PM delante del ordenador y sin haber cenado. Por lo menos hay de plazo hasta el viernes 26, salvo el fin de semana, y los viernes hasta las 15:00, para probar aulguno de estos pinchos.

Aquí os dejo la lista de locales, por si os pilla alguno cerca.

Contadme si probáis algo de esto. Yo, ya os iré contando.
Nota: Al loro las croquetas de "Javier Martín",y el salmorejo (posiblemente uno de los mejores de Madrid) de "La Ardosa".

07 junio 2009

Ruta 4: Nos vamos de tintos.

Parece mentira pero nunca he escrito sobre vino en este blog, y lo de "catas" me viene por algo. La verdad es que mis conocimientos sobre este líquido fermento son muy de andar por casa, porque lo que más me atrae del vino es la "cultura del vino" que hay en este país, que en mi caso tengo más que asimilada gracias a la "baranda" que tenía mi abuelo, las cuatro viñas de mi padre y la fiesta que se organiza en mi casa cuando se corre la pitarra. No tendré un paladar adiestrado como los grandes sumilleres, pero sé distinguir un vino bueno incluso de entre los caseros.
Para esta ruta he seleccionado tres tabernas -cada una con un estilo diferente- donde se pueden beber buenos tintos de la casa, porque para beber un vino correcto no hace falta gastar mucho dinero (aunque por supuesto que en estos locales podemos degustar vinos mejores e incluso de renombre). La mayoría de las veces me gusta dejar la elección al azar pidiendo el tinto de la casa (que no quiere decir vino de mesa) o el tinto de recomendación, porque me gusta arriesgar en lo básico... ¡y es que dice tanto un bar con buen vino de la casa!

1.- Taberna "El Maño". C/ Vallehermoso 59. Vinos de la casa 1,75€. Confieso que tengo predilección por los vinos de la Rioja Alavesa y los tinto afrutados, pero realmente es muy recomendable el tinto joven de Covila que sirven en El Maño. La única pega es que lo sirven a temperatura ambiente, por lo que te arriesgas a que no esté entre los 16 y los 18º C de rigor. Pero aún así, esta taberna es recomendable por muchos motivos: Es un local con encanto, con fachada típica de taberna madrileña en perfecto estado de conservación, y cuidada decoración interior, un poco caótica a la vista con tanto plato, botella, cartel de toros, ristras de ajos, banderillas... Es un bueno sitio para llevar a gente de fuera que visita Madrid. Con varias mesas en el interior, y en verano terraza exterior, la tapa con la bebida es modesta (aceitunas o canapé de embutido) pero las raciones que se ofertan son de muy buena calidad (la calidad se paga). Entre otras: Mejillones al vapor 7,50€, Gambas al ajillo 13€, Croquetas de jamón, de cocido o de pollo asado 10€.
Si no nos apetece vino podemos tomar una caña tirada al estilo antiguo (1,25€) o un vermut de grifo de estos de Reus tan especiados (1,75€).
2.- Taberna La Violeta. C/ Vallehermoso 62. No recuerdo el precio del vino de la casa. Justo en frente de El Maño, aquí se sirve como tinto de la casa un correcto manchego joven de La Estacada. En vaso de chiquito, eso sí, pero a temperatura ideal. No puede ser más opuesto a la taberna de enfrente, pese a tener fachada de taberna típica, y una sugerente terraza en verano. Y es que es un local más próximo a los que podemos encontrar en la Plaza del Dos de Mayo, que al prototipo de Chamberí: estanterías más o menos vacías, jazz o rock como música de fondo, alguna fotografía como exposición temporal, gente joven picoteando algo en una de las dos mesas que hay. La tapa es modesta (aceitunas o chips), y su oferta de raciones un poco limitada pero de precios más asequibles que los de su vecino de enfrente. Oye, y que si no nos apetece vino es el lugar ideal para una copilla tranquila, que el local cierra a las 2 A.M.
3.- Taberna de Núñez. C/ Blasco de Garay 35. Vino "de la casa" 1,50€. Me encanta este sitio y eso que no tiene fachada típica. El tinto de la casa es un Paternina Banda de Oro (casi ná) servido a la temperatura justa gracias al regrigerador que hay en la barra. Este detalle ya dice mucho por sí solo de este local, pero si nos fijamos en el extenso botellero de detrás de la barra podemos confirmar enseguida que lo del vino en este sitio es clave (por cierto, yo destacaría los Ribera del Duero).
Desde en punto de vista gastronómico es igual de interesante: Tapa destacable con la consumición (normalmente embutido pero en cantidad considerable, no estamos hablando de una "loncha" por cabeza); más que extensa carta de raciones donde destacan las tostas (no en vano el sobrenombre de esta taberna es "El Rey de la Tosta"); y su interesante oferta semanal "La tosta de la semana" donde promocionan una tosta -de las que se ofertan en carta o de nueva creación- más bebida -normalmente caña o tercio- por 3 ó 4€ (impresionada me quedé con la tosta especial San Isidro).
Tengo pendiente el huevo de avestruz para poder comparar, pero de momento en plan raciones recomiendo:
Las súper-bravas con jamón (4€). Sencillamente impresionante esta combinación, y por supuesto la salsa (brava de la güena).

Las croquetas (6€). Ración de 6 y variadas, donde destaca sin duda la de gambas.
(Ya sé que en la foto salen 5... la mano que la tengo muy tonta).
***INFO RUTA: Para ver el mapa de Ruta pincha aquí. Metro más cercano Islas filipinas (L7).
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ACTUALIZACIÓN 2011: Lamentablemente La Taberna de Núñez ha cerrado. Queda para su recuerdo en este blog la ración de Súper-Bravas.

04 junio 2009

Entre tapa y tapa (Vol.3)

No es que conozca el local desde hace varios años, ni que sienta una atracción especial por su cálida decoración que tan bien me hace sentir (algo ayudan las infusiones, mojitos y demás...ay madre). No es tampoco que ayer me acercara a la inauguración de la exposición y volviera a alucinar con el arte y naturalidad de la autora, ese tipo de naturalidad que hace que todo parezca fácil (desde montar una exposición a dibujar/pintar/crear de esa manera).
Sencillamente disfruté como nunca observando la reacción de la gente que no conocía la obra de Astrid. Todas las miradas se volvían una y otra vez a "Mis primeros recuerdos" y "Ramo de Abril".
Es por ello que desde aquí tengo que lanzar una propuesta para el fin de semana o cualquier día de estos: un refrigerio tranquilo en el Café Sin Nombre (uno de los locales de referencia en la zona de influencia del C.C. Conde Duque), y a disfrutar de la exposición de Astrid. De plazo tenemos hasta el día 30 de este mes. Yo repito seguro.

21 mayo 2009

Bar Pilar, la casa de las clóchinas. ¿Clochiqué?

El haberme quedado con ganas de ver la casa museo de "La Piquer" (soy un poco coplera, que le vamos a hacer) va a ser la excusa perfecta para volver a Valencia. Eso y no haber encontrado la Tasca Ángel, en la Calle de la Purísima después de las indicaciones de un amigo.

La verdad es que no me hace falta buscar excusas para volver: ciudad bonita, mediterránea, gótica y moderna, es una gozada patear su centro histórico y descubrir muestras de arte en cada calle. Los alrededores del Mercado Central, las torres, la catedral, la lonja impresionan por su belleza. Eso por no hablar de su gastronomía que, desde mi punto de vista es lo que mejor refleja su esencia, con esas materias primas tan especiales y mediterráneas, y esos aromas fruto del mestizaje cultural de sus gentes.
 
Excelente la experiencia en Bar Pilar (Carrer del Moro Zeit 13) en plena Ciutat Vella, cerca de las Torres de Quart. De obligada cata las clóchinas, primero por ser la especialidad de la casa que no en vano es conocida como "La Casa de las Clóchinas", segundo por ser un producto típico de la Comunidad Valenciana, y uno cuando va de turismo va a por lo típico. Y de obligada cata también los calamares (4,75€) de los mejores que he comido gracias a una estupenda rebocina (esta vez va a ser verdad que el secreto está en la masa). Un acierto lo de pedir allioli para acompañar los calamares.




El bar tiene además un encanto especial, es de estos sitios con solera fundado en el año catapín que conserva en gran medida la decoración original, donde los camareros llevan años en el oficio y tienen un callo especial para gritar los platos a cocina sin quedarse afónicos. La suerte es poder disfrutar de los platillos en alguna de las pocas mesitas que hay en el local. Y yo la tuve. Comentándolo más tarde con algunos lugareños, el Bar Pilar es un clásico del tapeo en Valencia tiene fama de ser caro. Teniendo en cuenta el tamaño de las raciones (2 ó 3 personas) y comparando los precios con la media en Madrid, para mí no lo fue tanto. Precio medio por persona 20€.
 
A petición popular, dada mi conocida afición por hacer fotos a cosas curiosas, os enlazo a mi selección de Valencia.


[Por cierto muy cerca del Bar Pilar hay un café-pub muy chulo, con cierto aire vintange y cabaretero, ideal para tomar una copillla por la noche. Es el Café Infanta en Rambla del Tossal 3]

15 mayo 2009

Taberna La Bola. To be castizo


¿Puede haber algo más castizo qué comer un buen cocido madrileño el día 15 de mayo, día de San Isidro? Seguramente ir vestida de chulapa a Taberna La Bola y echar después la siesta en la Pradera de San Isidro. Obviando lo del traje de modistilla (poco favorecedor y nada combinable si llevas gafas de pasta), comer en La Bola y lo de la siesta (el eterno binomio cocido-siesta) se ha convertido en tradición para mí en este día de fiesta.
La primera vez que fui a Taberna La Bola se sentaron a mi lado dos turistas  británicas, que tras releer la carta varias veces pidieron a la camarero sopa castellana como entrante, callos de primero, y cocido de segundo. Fue curioso ver los sudores del camarero intentando explicar que con el cocido iban bien servidas, "cocido its very mach, its everizin menos callos" les decía. Con lo que no pudo el hombre fue con la insistencia para maridar la comida con cava, no hubo manera de hacerlas ver que lo suyo era pedir vino de la casa. Y se comieron su cocidito madrileño en tres vuelcos con su botella de cava. Una anécdota de la que siempre me acuerdo cuando visito la taberna.
Mira que hay sitios en Madrid para comer un buen cocido, pero restaurantes con tanto encanto como este, pocos. Es el sitio ideal para llevar a amigos de fuera que vienen de visita, y el lugar perfecto para que tu madre compruebe que no solo ella hace un cocido de primera. Lo sirven en tres vuelcos: primero llega el camarero con un plato de fideos cocidos y el pucherito de barro; tras indicarte que te cubras la pechera con la servillleta (es que los salpicones son traicioneros, y peligrosos si llevas escote), vuelca el caldo del puchero en el plato. Cuando terminas la sopa trae el repollo y vuelca los garbanzos, y pone en la mesa un plato con guindillas en vinagre, cebolleta en juliana y salsa de tomate con cominos para acompañar la verdura (la salsita está rica rica). Por último sirve las viandas, esto es la carne, el choricillo y el tocino.

Guindillas en vinagre, cebolleta y salsa de tomate.
  • Algunos años he ido a Taberna La Bola sin reserva y la verdad es que nunca he tenido problemas. No obstante siempre es recomendable reservar (915.476.930).
  • El cocido individual cuesta 19€. Con bebidas y postres calcula unos 30€ en total por cabeza.
  • Bebe vino de la casa (lo sirven en jarrita), no seas turista.

29 abril 2009

Entre tapa y tapa (Vol.2)

Entre tapa y tapa un poco de reflexión, vitaminas para la vista, desconectar…¿qué tal una exposición de arte a modo de kit-kat?

Las exposiciones temporales (y gratuitas) de la fundación Juan March son muy interesantes, yo soy ferviente asidua. La de Tarsila do Amaral no me ha dejado indiferente.

Este es el programa de mano que cogí en la exposición.

Mira que conocía un poco la obra de esta pintora brasileña pero ver sus cuadros en vivo y en directo impresiona. Nunca pensé que tanto color (verdes, morados, rosas, azules) pudiera producir en el fondo una sensación de tristeza, e incluso angustia, tan intensa. Es curioso como esa misma explosión cromática, combinada con dibujos de trazo geométrico y forma sencilla (sólo en apariencia), crea imágenes tan "desnudas" y recargadas a la vez. La mayoría de cuadros expuestos representan paisajes brasileños, si bien el recorrido artístico plasmado en la muestra se asienta sobre cuatro obras principales ("La Negra", "El coco", "Antropofagia" y "Obreros"), que no son precisamente paisajes. En Tarsila todo es dualismo.

Si tuviera que elegir una obra, me quedaría con "Cerro de la favela", antropofagia 100%.

Si te interesa, puedes visitar la exposición de Tarsila hasta el día 3 de mayo (sí, ya sé que he avisado tarde). La fundación se encuentra en la C/Castelló nº77- Metro "Núñez de Balboa", y luego puedes tomarte una caña en la Taberna de la Daniela (C/General Pardiñas 21) que pilla muy cerca.

25 abril 2009

Huevos Padilla o ponerse como Las Grecas

Un antes y un después lo de comer unos huevos estrellados como estos. Luego los pides en cualquier lado y es inevitable comparar. Será el sabor del huevo de corral o las abundantes lascas de jamón que, desde que te ponen el plato en la mesa, te impiden ver la mezclura de huevo y patata. No sé, pero en La Taberna de Padilla es uno de los platos estrellas de su menú del día, que bien podría ser plato único. 
Comiendo Huevos Padilla
Con una lista asombrosa de primeros y segundos platos a elegir, y una cocina casera 100%, esta taberna es una de las mejores opciones de la zona para comer a mediodía. Deliciosas son las croquetillas (de cabrales o jamón, y de tamaño nuez), las setas rellenas de queso, y las crujientes pechugas villarroy. Lo mejor es que estos platos se pueden encontrar como raciones si acudes a la taberna fuera del horario del menú del día. E incluso mejorados, como los Huevos Padilla, que es formato ración llevan jamón ibérico.
 
Huevos Padilla de menú.
Debo agradecer a mis compis de trabajo que me descubrieran este sitio; y especialmente a Sonia, Elena y Paloma que me acompañaron ayer a echar unas fotos a la comida. Salimos del restaurante con un subidón de endorfinas y comiendo un "helado de palo" que no sé en qué hueco del estómago echamos, porque hueco ya no había entre tanto jamón y tanta croqueta. En fin, que esto es lo que llama Raúl "ponerse como Las Grecas".

 
La Taberna de Padilla
C/ de Padilla 61 (esquina C/ Alcántara) -28006 Madrid
Metro: Lista (L4)

12 abril 2009

Cena de lujo

El otro día, así por casualidad, acabé cenando en un restaurante de hotel que pasa desapercibido ni lo te fijas o no te recomiendan. Es el Restaurante Turina del Hotel NH Abascal, en el número 47 de la C/José Abascal (justo entre las estaciones de metro de Gregorio Marañon-L10, y Alonso Cano-L7). Con una interesante oferta "Crea tu propio menú", por 33€ puedes elegir un entrante y un plato principal (carne o pescado) y un postre. La única pega es que las bebidas no están incluidas pero teniendo en cuenta la calidad de las materias primas y de su cocina, merece mucho la pena.
 
Empecé la cosa con un Campari Soda en un bar cercano para ir abriendo boca. Siempre que me da por pedir este tipo de bebidas-aperitivo es como si me preparara inconscientemente para la degustación. Debe ser por su efecto reconfortante, o por mi latente vocación chica Campari. No sé. El caso es que vaticinó una gran cena.
 
Los ojos me hicieron chiribitas cuando leí la carta. ¿De verdad puedo elegir entre todo esto?
  • ENTRANTES: lomo y jamón ibérico de bellota; ensalada de vegetales con milhojas de foie queso y manzana; tortellini a la crema con gorgonzola y nueces; crema de calabaza con chips de verduras; verdura y hongos a la plancha con vizcaína de pimiento dulce; arroz cremoso con verduras y chipirones al alioli de tinta.
  • PESCADOS: merluza al horno con migas de verduras y natillas de erizos de mar; dorada a la plancha con vinagreta de soja, sésamo y perdiz; bacalao confitado con revuelto de pisto manchego; chipirones y vieiras con chutney de cebolla roja.
  • CARNES: carrilleras de ternera estofadas al oporto; solomillo de vacuno plancha con verduras salteadas; escalopas de foie de pato con patitas de perdiz escabechada; lomo de cordero asado al romero.
  • POSTRES: láminas y rizos de frutas naturales con crema helada de limón; surtido de helados sobre tierra de chocolate y polvo de especias; soufflé de chocolate caliente con helado de avellana; espuma de queso y miel con helado de yogur; piña al ron con crema de chocolate blanco y helado de coco.
Al final me decanté por el arroz cremoso con verduras y chipirones al alioli de tinta, y el bacalao confitado con revuelto de pisto manchego:



La verdad es que la elección fue de lo más acertada. El arroz en su punto justo, ese punto tan difícil de encontrar en tantos arroces cremoss que sirven por ahío. Y muy curioso el alioli de tinta. El bacalao delicioso, con su textura firme y desmigable a la vez. Lo único a criticar sería que según la carta el bacalao venía acompañado de revuelto de pisto, pero el pisto en el plato no venía revuelto sino acompañado de huevo poché, cosa que personalmente prefiero.
 
En mi mesa vi más cosas. Como aperitivos, unas deliciosa croquetillas y una degustación de migas con yema de huevo. Como entrante también el surtido de ibéricos (acompañado de rebanaditas de pan con tomate), y como platos principales un par de solomillos (extra tiernos) y unos cuantos chipirones y vieiras a la plancha. Se me iban los ojos al solomillo, la verdad, pero yo tan feliz con mi pescaíto. Acabando el plato principal ya estaba yo pensando dónde iba a caber el postre. Había sido demasiado comida, pero un huequito para golosear sí podía hacer.

 
Pedimos dos postres: el surtido de helados (caseros, anda que no se nota); y el soufflé de chocolate. Por supuesto que deliciosos, pero sobre todo muy bien presentados. Y eso de las tierras de chocolate algo fuera de serie, daban ganas de comerlo como si fuera cous cous.
Menos mal que hicimos caso al maître, y pedimos dos menús y dos platos principales (éramos cuatro comensales), no quiero pensar lo que hubiera pasado si cada uno hubiéramos pedido menú... ¿salir rodando?
 
No creo que una chica campari coma así.

29 marzo 2009

Menú liliputiense por 13,5€

Mira que tenía ganas de comer en Tandoori Station (C/José Ortega y Gasset 89), que me pilla de paso, y así de paso probar la comida india. Nos decidimos por el menú del día (que dice tanto de los restaurantes del Barrio Salamanca....es como la prueba de fuego), y nada más tomar asiento surgió el primer obstáculo: nos dieron directamente la carta y tuvimos que volver a "chistar" al camarero y pedir la del menú. No entiendo esta práctica tan extendida y tan habitual en el citado barrio, en la puerta anuncian con carteles enormes (les falta ya poner neones) que tienen menú del día pero cuando entras te obligan a humillarte y pedir el menú barato (barato barato no, desde luego, porque 13,5€ no es barato, pero ya es como que te rebajas).

El menú permitía elegir entre: dos entrantes (Samosa o Shami Kebap, es decir empanadillas o hamburguesas de cordero), dos principales (Murg Tikka Massala o Sabzi Noratan, pollo o verduras), dos acompañamientos (Pulau o Plain Naan, es decir arroz o pan) y postre o café, y una bebida. Como íbamos dos, pedimos las cuatro cosas que se podían pedir con los dos acompañamientos posibles. Y de beber, cerveza of course. Y el resultado fue el siguiente:

- La cerveza fue media caña, más bien como un zurito servido en copita.

- El platillo de entrantes, con dos samosas y dos kebaps, no ocupaba más que un plato de postre.
- Los principales vinieron servidos en unos cuenquitos con asas: la ración de verduras al curry equivaldría a algo menos de medio plato de menestra, y la ración de pollo a una pechuga pequeña.
- El plato de arroz basmati, eran dos cucharadas, no más.
- Lo único "abundante" fue el pan, que por cierto estaba delicioso.
- Yo elegí postre, pero a mí no me dieron a elegir: me trajeron un platillo-degustación con un trocito de pastel de zanahoria (Gajar Halwa) de tamaño algo mayor que un sugus, y una bolita de bizcocho borracho (Gulab Jamun). Ah, bueno, y adornando el plato una bolita de nata con un hilo de sipope. [No exagero, de verdad, sino mira la foto de al lado donde la cuchara- que si la miras deprisa da la idea de que es sopera- era de las de café, no ya de las de postre que son un poquillo más grandes...sino de las de café para taza pequeña... Y eso por no hablar ya del mini plato, que parecía de las cocinitas de cuando yo era pequeña].

Conclusión: Menú liliputiense por 13,5€. Con esto te quedas diciendo...qué aperitivo más caro, ¿no?

Pero, si no hubiera habido algo bueno en esta experiencia no hubiera osado escribir sobre este sitio en mi blog. A pesar de lo que hayas leido antes, el sitio merece la pena precisamente por lo que he dicho antes: por su menú del día.
  • Los ingredientes, todos de primera calidad, y eso se nota nada más probar el Shami Kebap. Con los sitios turcos de comida rápida estamos cogiendo una idea de la carne de cordero picada/especiada que no es la real.
  • Aunque ofertan recetas adaptadas al gusto español, es decir, justamente especiadas y sin subidón de curry, la mayoría de los platos (me fijé durante el breve tiempo que tuve en mis manos la carta) siguen recetas originales muy picantes.
  • La salsas están muy elaboradas, se nota la cocina a fuego lento (y esto se paga, claro).
  • Los postres deliciosos, lo justo para compensar el picante del curry.
  • El local es muy acogedor, con un toque chic-moderno.
Lo que está claro es que este tipo de resturantes deberían abstenerse de ofrecer menú del día. Es difícil renunciar a un reclamo tan tentador para atraer hambrientos comensales, pero aún lo es más saber ajustar la calidad y cantidad del producto sin superar la media de precio de la zona.

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15 marzo 2009

La Camocha: a la rica empanada, oiga

Después de la triste desaparición de la Sidrería Corripio (situado en el número 102 de la calle de Fuencarral) lloré tanto que prometí no volver a comer empanada en los alrededores de la Glorieta de Bilbao. En realidad lo que echo de menos es su empanada de chorizo y los chatos de sidra, y su ambiente de bodega de las de antes. Nadie ha vuelto a igualar aquella oferta de trozo de empanada y chato de vino alegre 1,30€.  
Así era Corripio, bodega de las de antes.
Pero no soy capaz de resistirme a una buena empanada casera, y he seguido buscando por los bares de los alrededores aún sabiendo que no iban  a hacer sombra a la de Corripio. La de Sidrería La Camocha (C/Fuencarral 95 y C/Fuencarral 114), con masa casera "tipo pan", está rica. Es de pimientos con pancetita y choricito, y destaca por su grueso relleno. La porción de ración da perfectamente para picar dos personas. Eso sí, hay que preparar un poco más de 5€. Oye, y que si uno se queda con ganas de más siempre se puede degustar un bollo preñau, o una ración de queso de cabrales, que en este bar siven en bolas como las de los helados, siendo el responsable además del perfume que ambienta el local y que se percibe nada más entrar.


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[Más sobre Corripio: foto1, foto2- y esta reseña en inglés]
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26 enero 2009

Qué comer en Roma sin salirse del presupuesto

Unos cuantos días en Roma dan mucho de sí para saborear la auténtica comida italiana, aún mirando muy bien lo que uno de quiere gastar. Lamentablemente la comida más típica, la de las mammas, no la vamos a encontrar en ningún resturante, pero tampoco vamos a estar más cerca de lo auténtico. En líneas generales comer en Roma es más caro que en Madrid, ya sólo el menú del día que cualquier trattoria, osteria o restaurante (muy útil este post de audioguiaroma.com sobre las diferencias entre unos y otros) puede ofrecerte no incluye ni la bebida, ni el pan, ni el postre, ni el servicio del camarero. Lo que hay que tener claro es que fuera del circuito turístico es donde podemos encontrar los precios más competitivos.

1. Una buena opción siempre son las
 cadenas de restaurantes, con precios muy atractivos público local.
  En Insalata Ricca por 20€ por persona puedes comer a la carta divinamente. Nosotros pedimos una ensalada para compartir (que si el local se llama "ensalada rica" por algo será, muy recomendables las que tienen mozzarella -ni pinta de comparación con el queso mozzarella que nos venden aquí-, son ensaladas hermosas de tamaño como las del Vips), un plato de pasta (ravioli con salsa de calabaza), un plato de carne (escalope con salsa de setas y castañas), postre , pan y vino de la casa.
 En
Rossopomodoro tienen menús todos los días y es el típico sitio donde acude la gente de oficinas que tiene una o dos horas para comer. Los restaurantes son muy coquetos con un puntito moderno. El menú permite elegir entre dos primeros, dos segundos y dos acompañamientos (y menos mal que sirven el segundo plato acompañado, porque la ración es bastante pequeña). Nosotros elegimos pasta mixta con calabacín y albóndigas de carne con tomate (que por cierto eran tres y estaban deliciosas, aunque me hubiera comido tres más), y de acompañamiento ensalada mixta. Para beber, tinto de la casa, y para mojar el pomodoro un poco de pan tipo ciabatta. Sumando el servicio, el menú salió al final por 14€, cinco más sobre los 9 iniclamente anunciados.
Spiedino di carne al rosamarino (albóndigas) e insalata mista.
2. Pizza al taglio. Lo que más llama la atención en Roma, y por extensión en Italia, son las pizzerías "al taglio" o locales con horno y mostrador, donde venden la pizza en porciones o al corte y las cobran al peso (l'etto). Algunas disponen de banquetas para comer allí mismo, otras son tan pequeñas que forzosamente tienes que comer tu porción en la calle. Sorprendente es ver a la gente comiendo pizza a todas horas, ejecutivos que salen del trabajo, niños con la mochila del colegio, jubilados... y es que lo de la pizza es un modus vivendi de lo más arraigado, y sano. Por eso hay pizzerías por todos lados. De precio son todas muy parecidas, incluso las que están en todo el cogollo turístico, lo que marca la diferencia es el precio de las bebidas y hay que tener en cuenta que siempre la cerveza de grifo es más barata.
Pizza bianca con rughetta e prosciutto.
Tuvimos la suerte de probar varios tipos de pizzas. El primero fue en Pizzería "Eterna", en la Via delle Muratte al lado de la Fontana de Trevi. El local tiene algunas  banquetas y grifo de cerveza, y no fue tan cara a pesar de estar al lado de la famosa fuente. Pedimos pizza bianca con rughetta e prosciutto. La pizza blanca, aparte de no llevar tomate, presenta como principal característica la masa, llena de bolsitas de aceite. En este caso la pizza presentaba doble masa de manera que en apariencia se asemejaba a una empanada. La combinación de rúcula y jamón fue todo un acierto.   Lo de la rúcula en las pizzas es muy habitual, aunque ello implica no poder recalentar la porción porque los brotes se estropearían y perderían sabor. Nos quedamos con ganas de probar la especialidad de la casa, la pizza blanca con mortadela, esta sin doble masa.
 3. Sitios parecidos a los de pizza al taglio, son los locales que venden comida preparada o tavola calda. Tienen espacio sitio habilitado para sentarte y comer allí mismo (aunque en este caso cobrarán el servicio) y la comida también se puede pedir para llevar. La mayoría son a la vez rosticceria (pareceido a nuestro asadores de pollos) y podemos encontrar todo tipo de fritanga y carne asada. Muy cerca de la Ciudad del Vaticano, e Via Leone IV probamos unos deliciosos canelones tamaño XL y una deliciosa ensalada con queso mozzarella tamaño pelota de tenis. Junto con la bebida salimos a 10€ cada uno.
Mozzarella y canelones de tamaño XL.
4. Para darse un homenaje sin salirnos del presupuesto una buena opción son las osterias o las enotecas. Unos amigos italianos nos habían recomendado Osteria Margutta, en Via Margutta entre la Piazza del Popolo y la Piazza di Spagna, pero el día que habíamos reservado para cenar allí resultó ser el día de descanso. El homenaje fin de fiesta nos lo dimos en Satyricon, una enoteca en la Via di Tor Millina (muy cerca de la Pza.Navona, en la misma calle que Tapa Loca, un bar de tapas españolas). A pesar que la carta era un tanto reducida y no había mucho entre qué elegir, optamos por platos típicos del Lazio y cenamos divinamente.  Unas bruschettas y una ensalada caprese como entrantes, bucatini all'amatriciana como plato de pasta (los bucatini son como espaguetis pero con agujetito en medio, y la salsa lleva panceta, cebolla, tomate y queso de oveja) y saltimbocca alla romana como plato fuerte (escalope empanado de ternera, con jamón y salvia). Lo mejor de la cena fue el vino blanco que elegimos (un poco a voleo, la verdad) de la D.O.C. Cerveteri (denominazione di origine controllata). Salimos a 35€ cada uno.
Interior de la enoteca donde cenamos. El local era muy acogedor.
 
5. Aunque para homenaje, los dulces y helados que se pueden encontrar en la multitud de pastelerías y heladerías de Roma. Eso por no hablar de los puestos a pie de calle de creps de nutella, con el tarro de nutella bien delante por si no habías percibido el olor a crepe desde el otro lado de la calle, para que cuando pases por delante del puesto veas bien lo de nutella... Mi dulce preferido al que no puedo resistirme si estoy en Italia, es una dulce crostata, por ejemplo, las individuales de Cantiani (Bar-Pastelería en Via Cola Di Rienzo 236) a 1,50€ la unidad.

6.
Roma merece una vistia más larga para apreciarla al completo, y a nosotros nos quedaron demasiadas cosas en el tintero. Para el próximo viaje nos apuntamos las siguientes:

   - Probar las pizzas de una de pizzerías  más famosas de Roma, La Montecarlo (Vicolo Savelli 13, junto al Pasquino).
   - Degustar un delicioso café en la
Tazza d' Oro (Via degli Orfani 84, cerca del Panteón).   - Probar el mítico tartufo de Tre Scalini (en la Piazza Navona).
   - Tomar el típico aperitivo italiano por la tarde (pagas la bebida y tienes a tu disposición 
toda una barra libre de aperitivos), por ejemplo en Freni e Frizioni (en el Trastevere).
   - Comer en Terno Secco (via Andrea Doria 16, cerca de los Museos Vaticanos), una pizzería que nos recomendaron los mismos amigos que nos hablaron de
Osteria Margutta.
 

25 diciembre 2008

Bocadillos de calamares en la Plaza Mayor

Bocata de calamares del bar La Campana.
¿Hace un bocata? En estos días navideños, cuando Madrid está iluminada con luces de fiesta y el ambiente festivo lo inunda todo, lo que más me apetece es ir tranquilamente entre semana a la Plaza Mayor y cumplir con una de las tradiciones más asentadas entre los madrileños: curiosear en los puesto del Mercadillo de Navidad y merendar un bocadillo de calamares. Mis bares predilectos son los dos más concurridos de la calle de Botoneras, La Campana y La Ideal. Aunque están abiertos todo el año, en Navidad sus bocadillos están más ricos.
La Campana. C/ de Botoneras, 6.
Interior del bar La Campana.
La Ideal. C/ de Botoneras, 4.
En todos los bares y restaurantes de los soportales de la Plaza Mayor  sirven bocadillos de calamares a la romana. Aunque puede variar la calidad del calamar y del aceite con que se fríen, todos tienen en común  la presentación en un panecillo abierto a lo largo sólo por un lado cuya abundante miga absorbe bien la grasilla de la fritura. Y todos ellos contribuyen al olor a fritura que inunda la plaza en estas fechas.

¡Salud y felices fiestas!
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