25 diciembre 2008

Bocadillos de calamares en la Plaza Mayor

Bocata de calamares del bar La Campana.
¿Hace un bocata? En estos días navideños, cuando Madrid está iluminada con luces de fiesta y el ambiente festivo lo inunda todo, lo que más me apetece es ir tranquilamente entre semana a la Plaza Mayor y cumplir con una de las tradiciones más asentadas entre los madrileños: curiosear en los puesto del Mercadillo de Navidad y merendar un bocadillo de calamares. Mis bares predilectos son los dos más concurridos de la calle de Botoneras, La Campana y La Ideal. Aunque están abiertos todo el año, en Navidad sus bocadillos están más ricos.
La Campana. C/ de Botoneras, 6.
Interior del bar La Campana.
La Ideal. C/ de Botoneras, 4.
En todos los bares y restaurantes de los soportales de la Plaza Mayor  sirven bocadillos de calamares a la romana. Aunque puede variar la calidad del calamar y del aceite con que se fríen, todos tienen en común  la presentación en un panecillo abierto a lo largo sólo por un lado cuya abundante miga absorbe bien la grasilla de la fritura. Y todos ellos contribuyen al olor a fritura que inunda la plaza en estas fechas.

¡Salud y felices fiestas!
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12 noviembre 2008

Ruta 3: De cañas por Gran Vía.

Esta ruta recorre dos de los sitios más típicos y más nombrados de todo Madrid en cuanto a tapas (las que ni se piden ni se pagan) de impresión con la bebida se refiere. Tomando dos cañas en cada sitio, se cena perfectamente por seis euros (sí, 6€). De ambiente universitario y llenos todos los días de la semana, los dos primeros bares se encuentran en la C/ Infantas, es decir, paralelos a la Gran Vía en el límite del barrio de Chueca.
El tercer bar de la ruta es uno de los mejores sitios de cocina cordobesa de la capital, lo incluyo en la ruta por si alguien se queda con hambre o sed después de las cuatro cañas.

Vamos al lío.

1.- Sidrería el Tigre: C/Infantas, 28 . Precio caña: 1,50€ (San Miguel). Es un bar pequeño, con una decoración como tirando a rústica con cabeza de jabalí y venado incluidas. Llama tanto la atención lo variopinto de su clientela (siempre joven, del barrio, universitarios, turistas), como el plato de tapa que sirven con cada bebida. Siempre tres variedades que intentan combinar en cada ronda: patatas bravas, croquetas (muy crujientes), lacón, chorizo, tortilla de patata... Lo ideal es acomodarse el aguna de las banquetas que hay en el local, pero de todas las veces que he ido nunca lo he conseguido, aunque fuera entresemana. Un buen plan sería coger sitio en alguna de las mesas altas, acomodar las posaderas en un taburete y liarse a pedir botellas de sidra natural -todas ellas debidamente acmpañadas de su tapa- y pasar la tarde. [No tengo fotos, con tanta gente como hay siempre no he podido ni sacar la cámara. Para ver fotos de El Tigre pincha aquí]

2.- El Respiro: C/Infantas, 34 . Precio caña: 1,50€ (Estrella de Galicia. Las consumiciones de abonan en el acto). Muy cerquita de El Tigre, por lo que según salimos de uno nos metemos en el otro. Es un local un poco más grande que el anterior con una decoración totalmetne distinta, tiene más aspecto de bar de barrio, tal vez por la camarera (o acaso dueña) que parece el doble de Aída la de la serie. Esta misma semana he estado por allí, y con la primera caña plato de patatas dos salsas con salchichas (de estas que dicen "de cocktail"). En la segunda ronda se esforzaron un poco más: plato de revuelto de ajetes y plato de pimiento rebozado. Aquí va la foto de esto último:


3.- Los Jiménez: C/ Barbieri esq C/San Marcos. Copa cerveza: 2,5€ (Mahou, creo). Es un local más coqueto que los anteriores con un cierto aire andaluz. Lo suyo, ya que se entra, es pedir por lo menos una toritillita de camarones (no llega a 2€ la unidad). Si se tiene más hambre pues lo más típico es un tazón de salmorejo o un flamenquín acompañado de patatas y mahonesa (ambas cosas a 9 €), aunque ya estamos hablando de raciones (de las que se piden y se pagan). En todo caso merece la pena entrar en un bar con tanta solera como este, aunque la tapa con la caña sea más normalita. [Para ver fotos pincha aquí].

Y después...¿Por qué no invertir lo que nos hemos ahorrado en la cena en un buen copazo? La calle que queda entre Infantas y Gran Vía aglutina unos cuanto sitios fashion para copear o más bien "cocktelear", con precio medio por cocktail entre 8 y 10€. Buenas opciones son "Del Diego" o "Gin Club" en el número 12 de la C/ de la Reina, o incluso "Cock" en el número 16 (que perteneció en tiempos al mismísimo Perico Chicote).

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Mapa de Ruta.

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28 octubre 2008

El ANCI


Así como de casualidad, "Venga, vamos a H&M a mirar los complementos y luego te invito a una caña en ese bar", y menudo bar el que descubrí el otro día. De estos bares de anuncio, de anuncio de barrio, con tropecientos camareros en pocos metros cuadrados y clientela zampando sin ton ni son a eso de las 13h. Y yo sin hambre. Tantas cosas ricas, y yo sin hambre (como versionando a los Siniestro Total).
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Vayamos por partes.
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El Bar Anci está en la C/ Alcalá nº 378 (al ladito del H&M de Pueblo Nuevo) y es un bar tan llamativo por fuera (pero sólo si te fijas, es la contradicción de este tipo de bares que pasan desapercibidos para mucha gente), como por dentro gracias a su alicatado de azulejo-baldosín modelo baño años 70. Lo más llamativo son los carteles de su oferta gastronómica, que pueblan las paredes, y su barra-expositor repleta de tortillas, alioli, boquerones y qué se yo que más cosas.
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Nada más pedir las cervezas, platillo de torreznos de los caseros y de los grandes. Con esto uno ya se puede dedicar a observar el local y su gente, y entretenerse a leer todos los cartelillos de raciones.
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La especialidad, los bocadillos. Veinticuatro especialidades desde 3,25€, por ejemplo el "Salamanca" con chorizo ibérico y tomate untado; el "Piamontés" (3,50€) con queso en lochas con tomate untado y anchoas en aceite; o el "Marino" (3,50€) de boquerones en vinagre caseros con picadillo de aceitunas. Uno de los más típicos es el "Madrileño" con calamares y alioli. Pero la oferta para el tapeo es asombrosa, sólo a modo de ejemplo: Gambas Ajillo (7€), Tortilla con salsa (tamaño pequeño, parecidas al famoso Las Bravas del centro, por 3,50€), Especial de Oreja (una especie de combo por 7,50€ con oreja a la plancha, champiñón, bacon y pimientos fritos)... Al final no pudimos resisitirnos y pensando que iba a ser algo ligerito, nos atrevimos con un "Variado de Canapés Cuatro estaciones" (7€)... cuatro panes tostaditos y calentidos untados de tomate con salmón ahumado, boquerones en vinagre, ventresca con pimientos y anchoa tamaño XL. El resultado es el siguiente:


Asombroso. Y de precio, desde mi punto de vista proletario, más que asequible. Me gustan los bares de barrio. Con camareros de esos de oficio, de los que tan poco abundan, y caña bien tirada. Así se paga agusto.

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Para ver plano de situación del Anci PINCHA AQUÍ (callejero QDQ).

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03 octubre 2008

Tapas en Benidorm o la zona de los vascos

B E N I D O R M. Creo que ni los propios españoles le hacemos justicia a este maravilloso pueblo que tanto hace y ha hecho por el turismo patrio. Es lamentable que cuando se menciona su nombre haya muchos que sólo sean capaces de generar en su mente imágenes tales como abuso urbanístico, Imserso, María Jesús, guiris, cutrez, años 70... Pero es cierto, hay un mundo más allá de estos tópicos. Basta con informarse un poco de las alternativas de ocio antes de viajar para descubrir que en Benidorm hay una  "zona vasca de tapeo", conocida popularmente por la calle del coñ* "¡Coñ* Paco!, ¿cómo tú por aquí?". Y la verdad sea dicha: hasta que no lo he visto y experimentado por mí misma no podía imaginar que la realidad pudiese superar la imagen mental que ya había fabricado.

Trascribiendo literalmente lo indicado en la web
Benidorm-Spotlight, el callejón de la tapas  de Benidorm es el nombre que los autóctonos dan al agrupamiento de bares vascos y mediterráneos que se hallan desde la Plaza de la Constitució por la calle Santo Domingo.

El bar más afamado de la zona es La Cava Aragonesa, por ser uno de los pioneros y haber sentado precedente. Siempre está lleno, de turistas también, y también la barra con multitud de pinchos... tantos que uno se pone nervioso a la hora de elegir. Se pueden encontrar desde pinchos más clásicos hasta propuestas sorprendentes, con ingredientes de sobra conocidos pero con una presentación original. En este sentido me gustó mucho la patata con queso y jamón formado por rebanda de pan con tumaca, loncha fina de jamón ibérico y un rollito de hilos de patata relleno de queso crema con hierbas.


Pinchos clásicos en La Cava Aragonesa.



Otro de los sitios con más solera es el Bodegón de Aurrera, también en el Callejón de Santo Domingo ycasi enfrente de La Cava Aragonesa. El ambiente es vasco total, con decoración marinera y muchísimos pinchos en barra. La clientela es más nacional, menos turistas, y sobre todo muchos vascos de veraneo. También allí probé un pincho sorprendente en cuanto a presentación, que me recordó a las esculturas de Miró. Formado por una rebanada de pan del molde cortada en redondo y frita, con un picadillo de pimiento rojo al hormo y boquerón en vinagre y ahumado, estaba coronado por medio huevo de codorniz cocido, un poquito de mahonesa, langostino y aceituna negra. Nada grasiento al paladar a pesar de lo que se pueda uno imaginar al leer su composición.
 
Y luego siguiendo por la zona, se investigaron Txapela, El Tamboril y El Gorbea ...y aún en éxtasis con los pinchos anteriores, excelente oferta. La pena de todo es que fueron tan pocos días los que estuve en Benidorm, que me fue imposible tomar un pincho en cada sitio. Habrá que buscar un finde largo para volver, total Benidorm es  casi la playa de Madrid.
 
 

30 junio 2008

Entre tapa y tapa.

Entre tapa y tapa a veces me da por pensar en la curiosa importancia que la cultura del tapeo o de los bares tiene para los españoles. Es asombrosa la cantidad de material que se puede encontrar en internet realizando una simple búsqueda de blogs gastronómicos o por cultura del tapeo, por no hablar de que en los bares siempre hay gente, independientemente de que haya crisis económica o que nos cueste más llegar a fin de mes.



Por un lado destaca la importancia que le damos al comer bien. ¿Qué es lo primero que un español te va a contar del extranjero,de las vacaciones,o del hotel donde se ha hospedado? Si ha comido bien o mal. Es más, lo suyo es recomendar un sitio de veraneo en función de la calidad de los guisos y del buffet. Por otro lado destaca la importancia social de ir al bar, porque lo bueno es ir con amigos y hablar y reir aparte de beber y comer. Cuando uno está de baja se da perfectamente cuenta de ello: no se quita la espinita con una cervecita casera y una bolsa de cheetos. Y es que ir "tomar un algo" no es sólo comer y beber en el bar.
Por esta razón la mayoría de los españoles dedicamos una importante porción de nuestro tiempo libre a ir de tapas, y eso inevitablemente se trasmite de padres a hijos. Quizás en los pueblos esta "herencia" se vea más claramente, por lo menos yo soy más consciente de ello en el pueblo. Recuerdo cómo mis abuelos con su cuadrilla, cada domingo después de misa de 12, iniciaban una ruta por cada bar tomando un chatillo y un picho; mientras que yo, con mi paga dominical, iba con mi pandilla a tomar un naranjillo y una croqueta o unas bravas. Y resulta curioso ver cómo a día de hoy la gente se sigue repartiendo en cuadrillas los domingos para recorrer los bares. También recuerdo con 8 ó 9 años más o menos, cómo mi padre me llevó por primera vez a la Casa del Abuelo en Madrid (cuando se trataba de una taberna auténtica, sin merchandising y con camareros de estos de toda la vida) a comer gambas al ajillo, mientras que él se deleitaba el paladar con un chato de garnacha, de esos a lo que me aficioné más tarde. Con estos antecedentes, ¿cómo no voy a encontrar atractivo salir a tomar una buena tapa? Es parte de la cultura que me han transmitido.

Hablando de estas cosas me han entrado unas ganas de comer
unas peluchonas en mi pueblo...

20 abril 2008

Noche del huevo en Ponzano

La ruta de tapas que propongo parte de la enriquecedora experiencia de probar cosas nuevas. El fin de semana pasado he tenido la suerte de poder realizarla con cinco amigos curtidos en estos lares, con paladares expertos y exigente criterio. El resultado, como no podía ser de otra forma, ha sido ejemplar por la experiencia en sí (que ha marcado un antes y un después en nuestras vidas) y porque el tapeo con amigos siempre mejora el ánimo y asegura risas.
El barrio de Chamberí - y en especial los aledaños de la Calle Ponzano- es zona obligada para el madrileño tapeador inquieto: el tapeo en Madrid no es  sólo Latina y Cava Baja. Es un barrio fruto de su historia con unas características muy concretas pero en constante renovación, también en cuanto a la oferta culinaria. Cada local aporta su granito de arena para sorprender al cliente y sin duda podemos afirmar que esta zona colabora activamente en la tendencia vanguardista del tapeo madrileño. Esta ruta es sólo una muestra de lo que podemos "catar" -por ejemplo- una tarde/noche de sábado, activando el paladar con unos aperitivos para culminar con un plato contundente.
Taberna de Los Madriles.

1. Empezamos en la Calle de José Abascal nº 26, al lado de la estación de Metro Alonso Cano, en La Taberna de Los Madriles. Es un local que quizás pase más desapercibido que otros locales de la zona por su aspecto "clásico" sin minimalismos ni wengué, pero que sorprende por su carta de vinos y tapas. Éstas son sin duda lo destacable de la oferta de bar, a un precio asequible: lo ideal para tomar con una caña es pedir un par de pinchitos o tostas. Es obligatorio probar el morunito y el alcarreño, sin duda lo más original de la carta en cuanto a materia prima el primero (venado) y combinación de sabores el segundo (sobrasada y miel), pero es imposible no fijarse en el campanu o el madriles. El local además es muy acogedor, en especial el reservado de atrás, y los camareros son muy amables.

2. Continuamos subiendo por la calle de José Abascal, y es inevitable entrar en El Doble a tomar una caña. Personalmente no destacaría la oferta de tapeo (que además se sale de mi presupuesto), sino la caña en sí (1,40€) tirada con sistema antiguo, y con esa espuma compacta que no se pierde tras el primer sorbo. Sin duda es de los mejores sitios de Madrid para tomar una caña en condiciones, por lo que la parada en nuestra ruta es obligada.
Rollito crujiente de morcilla de Emyfa.

3. Llegando a esquina de José Abascal con Santa Engracia, llegamos a Emyfa. Tengo que reconocer que por Emyfa había pasado en innumerables ocasiones y que hasta hace poco no me había atrevido a entrar, quizás por el concepto de cafetería que tenía del local. Realmente es asombrosa la oferta de pinchos que tiene en carta, no en vano ellos inventaron las pulguitas. Recomiendo el rollito crujiente de morcilla con pimientos de piquillo presentado en plato cuadrado con rúcula y canónigos que sorprende por su sabor suave (apesar de la presencia de morcilla) y los tres pinchos de solomillo, con brie, con cebolla caramelizada y con mostaza a la antigua.

Barra de Casa Patillas.
4. Y ya llegados a la calle de Santa Engracia, cruzando la calle desde Emyfa hasta el número 102, llegamos a Casa Patillas donde pediremos la cena. Es un local con mucho encanto torero, con carteles de toros y toro disecado incluidos, y con una variada carta de productos de primera calidad. Conviene reservar (913 952 827) o llegar a primera hora para no arriesgarse a no tener mesa. En cuanto uno coge la carta se le van los ojos al plato estrella huevo de avestruz con patatas, pimientos y morcilla de león que desde aquí se recomienda (a pesar de lo que diga la carta) para 6-8 personas. No hay palabras para describirlo, es simplemente grandioso. 
Huevo de avestruz de Casa Patillas.
El único inconveniente con un plato así, mejor dicho "una paellera así", es que es muy fácil que nos ciegue el ansia. Dado que la morcilla puede llegar a repetir durante las 24 horas siguientes hay que pensarse dos veces el remover a conciencia el asunto con el gesto habitual para romper los huevos estrellaos, sino se desea que la morcilla quede bien repartida con el resto de los ingredientes. Por supuesto la solución siempre será llevar una provisión de Almax® para cuando se acabe de rebañar el plato, porque el rebañar es algo seguro. Probar un plato grandioso  como este marca un antes y un después en la vida de cualquier tapeador, y asegura que las copas de después sean la mar de divertidas. El poder llevarse el cascarón del huevo (los de Casa Patillas te dan hasta bolsa y todo) da mucho juego.
¿Cáscara del huevo o lámpara?
Presupuesto por persona si la ruta la hace un grupo de 6 personas: 25€ por cabeza.


31/10/08.- Actualización sobre Casa Patillas. Debido a la crisis han bajado en general la cantidad de todas las raciones, y siendo el huevo de avestruz uno de los platos en donde más se ha notado. No sirven tanta cantidad de patatas y  ya no lo acompañan con pimientos. La única novedad interesante es que ahora puedes elegir la vianda (morcilla, chorizo o jamón). A pesar de ello siguen comiendo bien 6-8 personas.
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23 marzo 2008

Ruta 1: Buitrago-Montejo


La zona de la Sierra Norte de Madrid es muy bonita de visitar, es el destino ideal para pasear al aire libre un domingo de sol y deleitarnos el paladar con productos de la tierra. Además con la ventaja de que desde la carretera de Burgos estamos a un paso. Para los que no conozcan la zona recomiendo visitar antes esta web: http://www.sierranorte.com/ donde además podemos encontar mucha información para rutas de senderismo.

La ruta que propongo es una de mis preferidas, los paisajes son muy bonitos y permiten conectar con el lado más rural de Madrid visitando pueblos con encanto propio tan alejado del aire cosmopolita de la urbe. El planning es el siguiente: Buitrago de Lozoya y Madarcos para el paseo mañanero y el aperitivo, y comilona en Montejo de la Sierra.


Buitrago es un pueblo monumental que destaca por su recinto amurallado y el alcázar, y es conocido por su Belén Viviente en Navidad y la Feria Medieval en primavera o verano (la verdad es que no me acuerdo, pero creo que es en verano). El paseo por este pueblo es muy agradable sobre todo llegando al río. Es de estos sitios que han quedado marcados por su pasado y te transmiten algo al callejear y curiosear por sus callejuelas, se palpa la importancia comercial que tuvo en épocas pasadas y que le situó como capital comarcal.

Desde el punto de vista del aperitivo hay muchos bares, los más típicos son los que están en la plaza (aunque una vez comí unos callos en un bar en la calle principal que los sigo recordando todavía de lo buenos que estaban). Lamentablemente no me acuerdo del nombre de ninguno, así que lo mejor es dejarse guiar por el instinto y entrar en el que más pinta de pueblo tenga siempre y cuando haya parroquianos, no vaya a ser que nos metamoe en el bar más cutre y menos popular de la zona.

Madarcos es el pueblo más pequeño de la Comunidad de Madrid, y por ello quizás tenga tanto encanto el único bar-restaurante que allí podemos encontrar (hay que decir que el encanto se debe también a sus dueños y al cariño con el que llevan el negocio, que parece que entras en su casa). Está situado en la antigua fragua que han rehabilitado, y como no podría ser de otra manera se llama "Bar La Fragua". Es el sitio ideal para tomar un vinillo de la Tierra y respirar el ambiente de pueblo.



Después del aperitivo, nos encaminamos a Montejo de La Sierra. El entorno natural es maravilloso destacando el famoso Hayedo, que es espacio protegido y de visita obligada en excursiones más en contacto con la naturaleza (hay que concertar cita previa para poder visitarlo, llamando por teléfono al Centro de Recursos 91.869.70.58-91.869.72.17, en otoño hay peleas por entrar porque es cuando más bonitas están las hayas).

Montejo en sí es un pequeño pueblo típico de la sierra norte de Madrid, pero hay un mesón total con mogollón de encanto ya que es la casa de la abuela o bisabuela de los dueños y se ha conservado tal cual. La planta de arriba es hostal (ojo al dato, que es perfecto para fines de semana para desconectar) y el comedor está abajo. Es un sitio muy pequeño y cada vez está cobrando más fama por lo que conviene reservar mesa. Allí no hay carta, siempre tiene los mismos platos: que yo recuerde, judiones, sopa, chuletón…y sobre todo CROQUETAS de morcillo de cocido que son de las mejores croquetas que he comido yo en la vida. Es sitio en cuestión de llama “Mesón El Hayedo” (c/ El Turco-Tel: 918697023). Barato barato no es, pero la relación calidad precio es muy buena.

La mejor manera de acabar la ruta es parando en Patones o Torrelaguna a tomar el café, pudiendo apearnos durante el trayecto para contemplar las vistas al embalse de El Atazar.
Foto Buitrago:www.educa.madrid.org/.../recorridos/atalayas.htm
Foto Hayedo:www.nuestrascaminatas.com/HayedodeMontejo.htm