22 julio 2013

Los "minis" de Pastelería Mykar

Aunque en alguna ocasión he hablado de la Pastelería Mykar y de sus deliciosos roscones de reyes, no sé como hasta ahora he pasado por alto hablar de sus famosos mini-croissants. Los “minis” son sin duda la especialidad más conocida y aclamada de esta pastelería familiar que lleva toda la vida suministrando momentos dulces a los vecinos de Hortaleza. Imprescindibles en reuniones familiares, siguen sorprendiendo a las visitas que invitas a tomar café en casa. Yo los sigo asociando a aquellos cumpleaños de mediasnoches de salami y sándwiches de Nocilla”donde lo pasábamos pipa jugando a Los Goonies.

Como no podía ser de otra manera el secreto está en la masa. Pero no sólo en la masa: el sutil almíbar aromatizado con agua de azahar que empapa, desde la base, un tercio del mini-croissant es en verdad lo terriblemente adictivo. Mi amigo Fer sabe de lo que hablo.


Pastelería Mykar
C/Chiquinquirá nº 10
28033 Madrid



Con este post inauguro nueva sección en el blog a modo de homenaje a mi barrio. Los sabores de la infancia forjan el paladar y hacen revivir momentos.

15 julio 2013

Bon Odori 2013

Otro año más no he podido perderme el Bon Odori que organiza la Asociación  de la Comunidad Japonesa de Madrid. La de ayer ha sido la vigésimo novena edición y creo que una de las más masificadas. Cada año se ve más gente y más españoles con yukatas (kimono ligero de algodón) participando en los bailes, algo positivo que demuestra nuestro interés por otras culturas, pero la cantidad de asistentes puede resultar algo molesta según avanza la tarde. A pesar de ello sigue mereciendo la pena ir y disfrutar del colorido y sabor de esta fiesta. 





Takoyakiuna especie de buñuelos rellenos de pulpo cocido que se asan en una plancha especial llena de agujeritos.
Puesto de yakitori (brochetas a la parrilla)
Kare-Pan o pan de curry (bollito de masa relleno de carne con curry y frito). La textura exterior crujiente se debe al panko (una especie de pan rallado) con el que se impregna el bollito antes de freírlo .
Onigiris (bola de arroz) de umeboshi (ciruela encurtida sin madurar) y salmón.
A la izquierda detalle del relleno de umeboshi.
Más imágenes del Bon-Odori en este otro post.

A vueltas con el menú de boda

Casi cuatro meses sin actualizar el blog. Madre mía, no recuerdo un periodo de inactividad tan largo. Estos meses han sido de locura sin apenas tiempo para postear porque todo el tiempo libre se ha ido en los preparativos de la boda. Porque sí, me caso en unos meses, y si lo llego a saber lo hago en secreto. Ahora entiendo el porqué de preparar su boda con un año o más de antelación y la defensa ultranza de algunos de las celebraciones íntimas. Si un familiar cercano no ha pasado por esto antes: la amenaza de que tu boda se convierta en una boda gitana te absorbe de tal manera que el querer simplificar las cosas te deja sin tiempo. Cuanto menos quieres complicarte más te complicas, el sistema te lo dificulta. O entras por el aro y aceptas el tinglado que hay montado entorno a las bodas o sudas sangre por hacer las cosas como tú quieres.
Qué bonitos son los banquetes de las webs de bodas
Foto: canadabdm.sandalsresortblog.com

Cuando lo que te preocupa es que tus invitados coman bueno y bien, porque para ti siempre es importante comer bueno y bien, lo que te resulta más lamentable de todo es el tinglado gastronómico. Partiendo de que existe un 90% de probabilidades que el sitio de tu agrado no esté disponible para tu fecha, que más de 180 invitados es un problemón para muchos restaurantes y que lo que se estila actualmente son las bodas de tarde, la realidad es más triste que un tomate sin sal: (a) si eliges una finca bonita tienes catering asegurado, con los riesgos que ello conlleva. (b) Si optas por un restaurante, lo más seguro es que tu boda no sea la única ese día y en ese mismo espacio. (c) De los pocos restaurantes buenos con aforo suficiente sólo algunos hacen bodas de mañana. En verdad te hacen creer que un almuerzo para 200 invitados es una desgracia.
 Lo realmente triste es que en todos los casos la oferta gastronómica gira entorno al mismo concepto: el “menú paquete” a precio “razonable” adornado con la promesa de “personalizable 100%”. Menú paquete que incluirá o producto de calidad o buena elaboración o presentación cuidada. Desde mi experiencia puedo asegurar que es matemáticamente imposible encontrar las tres cualidades en los menús de boda. El “tema vino” merece estudio aparte. Es indignante cómo personalizar el menú con un vino mejor de coste 3€-4€ para el establecimiento es la excusa perfecta para inflar de manera desorbitada el precio del menú por persona. ¿Por qué, si el vino es lo que menos supone al establecimiento por persona?. Caso aparte e igual de indignante son los sitios que publicitan sus “no sé cuantas referencias en carta”. Resulta curioso observar la cara del hostelero de turno cuando le pides la carta de vino: él sabe que no tiene ni la mitad de las que anuncia y sabe que no te va a gustar que te las cobre a precio de carta.
Foto: sheknows.com
 La prueba del menú es la prueba de fuego y sinceramente no sé qué es lo mejor que te puede pasar. ¿Una prueba nefasta pero conocer la realidad del restaurante? o ¿llevarte la sorpresa el día de la boda pero vivir feliz los meses previos al enlace tras una prueba ideal? De algo estoy segura, vivir el primer supuesto es terrible, la sensación de que has sido tonta puede superarte. Creo que en nuestro día a día se da mucho lo de callarse las cosas cuando vamos a los restaurantes. El cliente tira del as que siempre se guarda en la manga, el “yo aquí no vuelvo”, y el hostelero se acomoda en dar un servicio y producto pésimo “total, a esta gente le da todo igual”. Y no, eso no es correcto porque el cliente no tiene por qué quedarse con ese mal sabor de boca y el hostelero tiene derecho a saber qué está haciendo mal. Si las cosas se dicen y se dicen bien ganamos todosY aquí es cuando yo me topé de bruces con el tinglado de las bodas porque a pesar de lo que nos diga la lógica, a la gente que vive del negocio nupcial le sientan muy mal las verdades porque hacen tambalear el chollo que ellos mismos han creado y los clientes consienten
En mi caso el “zas en toda la boca” fue a un sarcástico “a qué te dedicas, pero tú que sabes de qué va esto”. Y mi respuesta fue “pues sí señor, no sólo es que sepa de esto, es que respeto y admiro su profesión, y también sé que me está timando”.