29 abril 2009

Entre tapa y tapa (Vol.2)

Entre tapa y tapa un poco de reflexión, vitaminas para la vista, desconectar…¿qué tal una exposición de arte a modo de kit-kat?

Las exposiciones temporales (y gratuitas) de la fundación Juan March son muy interesantes, yo soy ferviente asidua. La de Tarsila do Amaral no me ha dejado indiferente.

Este es el programa de mano que cogí en la exposición.

Mira que conocía un poco la obra de esta pintora brasileña pero ver sus cuadros en vivo y en directo impresiona. Nunca pensé que tanto color (verdes, morados, rosas, azules) pudiera producir en el fondo una sensación de tristeza, e incluso angustia, tan intensa. Es curioso como esa misma explosión cromática, combinada con dibujos de trazo geométrico y forma sencilla (sólo en apariencia), crea imágenes tan "desnudas" y recargadas a la vez. La mayoría de cuadros expuestos representan paisajes brasileños, si bien el recorrido artístico plasmado en la muestra se asienta sobre cuatro obras principales ("La Negra", "El coco", "Antropofagia" y "Obreros"), que no son precisamente paisajes. En Tarsila todo es dualismo.

Si tuviera que elegir una obra, me quedaría con "Cerro de la favela", antropofagia 100%.

Si te interesa, puedes visitar la exposición de Tarsila hasta el día 3 de mayo (sí, ya sé que he avisado tarde). La fundación se encuentra en la C/Castelló nº77- Metro "Núñez de Balboa", y luego puedes tomarte una caña en la Taberna de la Daniela (C/General Pardiñas 21) que pilla muy cerca.

25 abril 2009

Huevos Padilla o ponerse como Las Grecas

Un antes y un después lo de comer unos huevos estrellados como estos. Luego los pides en cualquier lado y es inevitable comparar. Será el sabor del huevo de corral o las abundantes lascas de jamón que, desde que te ponen el plato en la mesa, te impiden ver la mezclura de huevo y patata. No sé, pero en La Taberna de Padilla es uno de los platos estrellas de su menú del día, que bien podría ser plato único. 
Comiendo Huevos Padilla
Con una lista asombrosa de primeros y segundos platos a elegir, y una cocina casera 100%, esta taberna es una de las mejores opciones de la zona para comer a mediodía. Deliciosas son las croquetillas (de cabrales o jamón, y de tamaño nuez), las setas rellenas de queso, y las crujientes pechugas villarroy. Lo mejor es que estos platos se pueden encontrar como raciones si acudes a la taberna fuera del horario del menú del día. E incluso mejorados, como los Huevos Padilla, que es formato ración llevan jamón ibérico.
 
Huevos Padilla de menú.
Debo agradecer a mis compis de trabajo que me descubrieran este sitio; y especialmente a Sonia, Elena y Paloma que me acompañaron ayer a echar unas fotos a la comida. Salimos del restaurante con un subidón de endorfinas y comiendo un "helado de palo" que no sé en qué hueco del estómago echamos, porque hueco ya no había entre tanto jamón y tanta croqueta. En fin, que esto es lo que llama Raúl "ponerse como Las Grecas".

 
La Taberna de Padilla
C/ de Padilla 61 (esquina C/ Alcántara) -28006 Madrid
Metro: Lista (L4)

12 abril 2009

Cena de lujo

El otro día, así por casualidad, acabé cenando en un restaurante de hotel que pasa desapercibido ni lo te fijas o no te recomiendan. Es el Restaurante Turina del Hotel NH Abascal, en el número 47 de la C/José Abascal (justo entre las estaciones de metro de Gregorio Marañon-L10, y Alonso Cano-L7). Con una interesante oferta "Crea tu propio menú", por 33€ puedes elegir un entrante y un plato principal (carne o pescado) y un postre. La única pega es que las bebidas no están incluidas pero teniendo en cuenta la calidad de las materias primas y de su cocina, merece mucho la pena.
 
Empecé la cosa con un Campari Soda en un bar cercano para ir abriendo boca. Siempre que me da por pedir este tipo de bebidas-aperitivo es como si me preparara inconscientemente para la degustación. Debe ser por su efecto reconfortante, o por mi latente vocación chica Campari. No sé. El caso es que vaticinó una gran cena.
 
Los ojos me hicieron chiribitas cuando leí la carta. ¿De verdad puedo elegir entre todo esto?
  • ENTRANTES: lomo y jamón ibérico de bellota; ensalada de vegetales con milhojas de foie queso y manzana; tortellini a la crema con gorgonzola y nueces; crema de calabaza con chips de verduras; verdura y hongos a la plancha con vizcaína de pimiento dulce; arroz cremoso con verduras y chipirones al alioli de tinta.
  • PESCADOS: merluza al horno con migas de verduras y natillas de erizos de mar; dorada a la plancha con vinagreta de soja, sésamo y perdiz; bacalao confitado con revuelto de pisto manchego; chipirones y vieiras con chutney de cebolla roja.
  • CARNES: carrilleras de ternera estofadas al oporto; solomillo de vacuno plancha con verduras salteadas; escalopas de foie de pato con patitas de perdiz escabechada; lomo de cordero asado al romero.
  • POSTRES: láminas y rizos de frutas naturales con crema helada de limón; surtido de helados sobre tierra de chocolate y polvo de especias; soufflé de chocolate caliente con helado de avellana; espuma de queso y miel con helado de yogur; piña al ron con crema de chocolate blanco y helado de coco.
Al final me decanté por el arroz cremoso con verduras y chipirones al alioli de tinta, y el bacalao confitado con revuelto de pisto manchego:



La verdad es que la elección fue de lo más acertada. El arroz en su punto justo, ese punto tan difícil de encontrar en tantos arroces cremoss que sirven por ahío. Y muy curioso el alioli de tinta. El bacalao delicioso, con su textura firme y desmigable a la vez. Lo único a criticar sería que según la carta el bacalao venía acompañado de revuelto de pisto, pero el pisto en el plato no venía revuelto sino acompañado de huevo poché, cosa que personalmente prefiero.
 
En mi mesa vi más cosas. Como aperitivos, unas deliciosa croquetillas y una degustación de migas con yema de huevo. Como entrante también el surtido de ibéricos (acompañado de rebanaditas de pan con tomate), y como platos principales un par de solomillos (extra tiernos) y unos cuantos chipirones y vieiras a la plancha. Se me iban los ojos al solomillo, la verdad, pero yo tan feliz con mi pescaíto. Acabando el plato principal ya estaba yo pensando dónde iba a caber el postre. Había sido demasiado comida, pero un huequito para golosear sí podía hacer.

 
Pedimos dos postres: el surtido de helados (caseros, anda que no se nota); y el soufflé de chocolate. Por supuesto que deliciosos, pero sobre todo muy bien presentados. Y eso de las tierras de chocolate algo fuera de serie, daban ganas de comerlo como si fuera cous cous.
Menos mal que hicimos caso al maître, y pedimos dos menús y dos platos principales (éramos cuatro comensales), no quiero pensar lo que hubiera pasado si cada uno hubiéramos pedido menú... ¿salir rodando?
 
No creo que una chica campari coma así.