09 enero 2014

Sabores y momentos de 2.013

Si disfrutas de la cocina y de la gastronomía es muy fácil asociar momentos especiales a sabores. El año que dejo atrás ha sido de grandes momentos personales y momentazos gastronómicos. Y como los blogs simple han sido un poco diario de uno mismo me permito el lujo de inmortalizar mi año 2.013 con este pequeño repaso.

1.- Fiestas de pueblo. Del propio, porque hacia muchos años que no comía patatas peluchonas al sol ni probaba la limoná de vísperas (vino blanco de pitarra + frutas + azúcar + chorrito de alcohol ya sea vermú blanco o aguardiente) con que los mayordomos agasajan al pueblo el día previo a la fiesta grande.
Y de pueblo ajeno, porque poder disfrutar de una romería en el campo con semejantes majares es un placer: torta de Aranda, embutidos, langostinos, ensalada…y "marisco de Burgos" (chorizo y morcilla de Aranda a la parrilla).

2.- Una ensalada y una sopa que me salvaron la vida. Así como suena: la horiatiki salata (ensalda griega) de la izquierda fue un refrescante remedio para combatir el calor que hacía en Mykonos; la borsch (sopa de remolacha) de la derecha fue un delicioso bálsamo calentito para combatir el frío ucraniano en Odessa (concretamente 4º C). Lo curioso es que entre plato y plato hay muchos kilómetros pero menos de una semana de distancia.  
 Y es que del viaje a través de dos mares me quedo con varias imágenes deliciosas, como unos bollitos ucranianos impronunciables de un puesto callejero de Sebastopol, los kolokithkeftedes (hamburguesas de calabacín) de Atenas, o los baklavas de Estambul (de los que ya hablé en este blog). Pero el auténtico momentazo del viaje fue el disfrutar de un café frappé + ouzo contemplando los molinos típicos de Mykonos. Una imagen casi bucólica.

3.- Contras y pros de una boda. Los preparativos de mi boda fueron muy estresantes y el momento álgido de máxima desesperación fue la prueba del menú como ya conté en este blog. Aquella prueba me dejó imágenes de salsas desligadas y cremas pastosas, algo que refleja el nivel con el que todavía operan muchos restaurantes españoles "especializados" en banquetes. Un recuerdo muy amargo. Por suerte, tras varios ajustes en los platos, el día de la boda todo salió bien. Lo más curioso es que el principal detalle de aquel día no dependió del restaurante, sino de nosotros al decidir llevar nuestro propio vino…y qué vino. A día de hoy muchos invitados recuerdan la boda por el Buró de Peñalosa que bebieron ese día y la excursión que hicimos a Bodegas Pascual a modo de pre-boda. Sin duda un recuerdo muy dulce. Tras el banquete el propio dueño del restaurante me dijo "María, me he cogido un par de botellas que mañana es el cumpleaños de mi hijo", algo que demuestra lo rico que estaba el vino y el nivel de educación y profesionalidad de los dueños de aquel restaurante

4.- Pinchos en La Rioja.  El vino es algo mágico por sí sólo pero maravilloso cuando compruebas cómo crece en el paladar con pequeños bocados que lo acompañan. Por eso La Rioja es el lugar perfecto para disfrutar del binomio vino + pincho. Y de un fin de semana perfecto visitando bodegas y probando vinos me quedo con el mítico pincho de champis del Bar Soriano (C/Laurel - Logroño) y el tremendo pimiento relleno del Mesón Los Berones  (C/Santo Tomás - zona La Herradura - Haro). Todo gracias a mi hermana Sara y mi amiga Helena.

5.- Huevo de cien años y gin-tonic entre blogueros. Uno de las cosas que con más ilusión he probado este año ha sido el huevo de cien años, una delicia china alabada en su país de origen considerada una rareza fuera de sus fronteras. La verdad es que su aspecto no es agradable a la vista (aquí un huevo centenario de cerca) pero a mí me encantó. También es verdad que en el Restaurante El Bund (C/ Arturo Baldasano 22-Madrid) lo prepararon a modo de aperitivo servido en pequeños trocitos con tofu, cebolleta verde y salsa de soja, lo que disimula bastante su potente sabor. Para mí fue lo mejor de una cena de Navidad entre amigos blogueros.
Y también entre amigos pasé una tarde estupenda en uno de los talleres de gin-tonic que organiza Mür Café (Pz. Cristino Martos, 2 - Madrid) y que imparte su bartender Aarón Barbudo. Cada vez disfruto más aprendiendo sobre destilados y combinados. 

6.- Tres sitios para recomendar y unas cuantas raciones que no se olvidan por su sabor auténtico: La Caleta (C/ Tres Peces 21 - Madrid) y sus raciones de pescaíto y tortillitas de camarones que literalmente te llevan a Cádiz; Mad Planet (C/ Bronce, 10 - Madrid) y sus carnosos boquerones en vinagre y Taberna del Agua (c/ Fray Luis de León, 5 - Cuenca) y su foie caramelizado


Si así ha sido 2.013… ¡bienvenido 2.014!

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