16 mayo 2011

Bruselas o la ciudad «CCC»: tres motivos para volver a Bélgica.


.El otro día charlando con un amigo salió a relucir el tema del turismo gastronómico, y ambos coincidimos en tener como punto de partida una experiencia viajera “incompleta”. En mi caso fue un viaje a Bruselas que realicé hace ya bastantes años y al que hice referencia en la entrada sobre Ámsterdam.
.En aquellos años no tenía yo el sentido gastronómico tan desarrollado y las únicas especialidades locales que probé in situ fueron los pralinés y la cerveza. Lo más triste es que la única comida decente de todo el viaje fue en el autoservicio de una institución europea, no recuerdo si fue el del Parlamento o el de la Comisión pero sí recuerdo que comí pollo asado.
.Lo diferente de este viaje fue la sensación con la que regresé a España, la sensación de no haber aprovechado la estancia. No visité el Atomium, porque estaba lleno de andamios. Tampoco conocí el Museo del Cómic, siempre nos pillaba a desmano y la única con interés de visitarlo era yo (antes a la gente le costaba reconocer públicamente que leía cómics y tebeos, ¡no como ahora que todo el mundo se autodenomina freak!). En muchas ocasiones fuimos por la ciudad sin saber lo que veíamos. en resumen, el viaje fue un poco desastre y todo por la tontuna de adolescente.
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Moules et frites, como lo que NO probé.
 (foto belgique.com)
.Curiosamente lo que más me pesó fue no haber comido en Chez Leon, uno de los restaurantes más conocidos y turísticos de todo Bruselas. Hablándolo más tarde con mis compañeras de viaje nunca nos perdonamos haber estado en Bélgica y no haber probado los famosos moules et frites (mejillones y patatas fritas). Bien es cierto que éramos estudiantes y con poco dinero, la vida era en pesetas y yo siempre me liaba con el cambio, y mi nivel de inglés era muy justito, pero… ¡una cosa así no tiene perdón!.
.Con todo, guardo un excepcional recuerdo de este viaje. Como tuvimos mucho tiempo libre visitamos algunas de las ciudades belgas más próximas: Amberes, Gante y Brujas. Algunas de las mejores instantáneas que tengo grabadas son las de los escaparates de las bombonerías, tiendas de chocolates y mazapán, delicadas piezas que más parecían alhajas que productos de confitería. ¡Nunca antes había visto nada igual! De hecho creo que el impulso de fotografiar escaparates de pastelerías me viene de aquí. Las cervecerías eran tan diferentes a los bares de Madrid… en ellas se podían encontrar todo tipo de cervezas de diferentes tonalidades ambarinas, que eran servidas en vasos variopintos, tan diferentes al típico vaso de caña madrileño. Por las calles, los guiños al cómic eran constantes: los personajes más internacionales de Morris, Franquin, y Rob Vel (es decir Lucky Luke, Gaston y Marsupilami, y Spirou) eran las estrellas de carteles, pósters y figuras. Pero sobre todo Hergé, guiños a Hergé y Tintín por doquier.
.Ir a Bélgica “me abrió los ojos” y desde entonces no concibo viajar sin prepararme los viajes antes de partir. El recuerdo que guardo es tan grato que para mí Bruselas, es la ciudad de las tres ces: Chocolate, Cerveza y Cómic. Un recuerdo que tengo que actualizar cuanto antes y quitarme aquella espinita gastronómica… ¿Será este año?

 En esta foto salgo posando en un canal de Brujas, diciendo "patata" o haciendo el tonto.
La adolescencia es una etapa muy dura.



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